Busca la paz y síguela

Devocional diario. 
"Busca la paz y síguela"
Referencias bíblicas:
Salmos 34:14
1 Pedro  3:11
Efecios.  4:3
Juan.   14:27

Cuando un creyente es guiado por el Espíritu Santo, se cumple está palabra en su vida.
La Paz de Dios, es una manera como el Espíritu Santo, guia nuestras vidas, a toda verdad.

Es una constante en 
mi caminar diario, el encontrarme buscando la paz, y me encuentro literalmente, buscándola y siguiéndola, cuando está se pierde, produciendo una sensación de muerte, se siente que se te va la vida.
Entonces nos damos cuenta de muchas cosas, entre ellas mencionaré algunas:
El Espíritu Santo, es muy, pero muy sencible, y lo más mínimo que hagamos, que no esté de acuerdo, con su Santidad, amor, verdad, voluntad, etc, nos hará perder la paz, que Jesús nos dá. Porque sin querer lastimarlo, lo contristo continuamente. 
Y me encuentro, literalmente cumpliendo esta palabra; buscando la paz y siguiéndola.
No vuelve a mí, si antes, no reconozco mi error y me arrepiento y me reconcilió con Dios y con los hombres, si este fuera el caso.
Me ha pasado, que estando predicando, he hablado algo que no debí haber dicho, ya sea porque no es la verdad, o porque la motivación de mi corazón no fue la correcta, cuál sea el caso, después de estar experimentando, su presencia suave, refrescante, maravillosa,  sentir que pierdes su paz, por algo que uno mismo hizo. o dijo, es terrible. En esos momentos, también he tenido que preguntarle al Señor, ¿Que dije?, ¿Que hice?, Y rectificar, para poder recuperar la paz que sobrepasa todo entendimiento.
He entendido que la paz de Dios, en nuestras vidas, es como un termómetro que me indica mi relación con el Espíritu Santo.
Si paso un día sin sentirla o sin sentir que se  pierde, significa 2 cosas:
O estoy hacienda las cosas tan bien, que no lo lastime en nada.
O, lo lastime y ni cuenta me dí, y perdí mi paz, y no le di importancia, por algo que estuve haciendo, tal vez porque pensé que todo estaba bien en lo que hacía, y entonces, ya no me volvió a decir nada.
Y entonces mi vida está en mucho riesgo, porque aunque él está allí, a mi lado,  no me guiará, porque no le hice caso. Esperará que reconozca mi error y me vuelva a él de todo corazón. Y entonces me volverá a dar su paz, esa paz que sobrepasa, todo entendimiento.
La paz que el mundo nos da, es tan sutil, que la podemos tener, sin perderla, hagamos lo que hagamos.
Pero la paz que Dios nos dá, viene con su fresca presencia a nuestras vidas, iluminando nuestro andar en cada paso.
Jesús nos dejó su paz, cuando nos dió su Espíritu Santo. Así que, si queremos ser guiados por él Espíritu Santo, su paz siempre estará con nosotros.
Amén.
Ps. RodolfoGalvez

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¡Padre, si es posible pase de mí está copa!

somos hijos de Dios