El hombre natural no entiende las cosas que son del Espíritu.
Devocional diario.
"El hombre natural, no entiende las cosas del Espíritu"
Referencias bíblicas:
1 cor. 2:14
Jn. 6:60-70
Mt. 3:14-15
Que difícil se me hacía entender la palabra de Dios. Eran mis primeros días en el Señor, y Dios puso en mí, un hambre y sed, por su palabra y su presencia. En ese deseo de conocer más de Dios, me comía, literalmente la palabra de Dios, y luchaba por entenderla.
Dios en su amor y misericordia, me sostenía, con mis preguntas y cuestionamientos, que iban surgiendo, en algunos eventos bíblicos, que a mí entender, se contradecían.
En ese deseo por descubrir la verdad, sin darme cuenta, le sedi al diablo mi mente, para que siga cuestionando la veracidad de la palabra de Dios, y paso lo inevitable.
El diablo, poniendo argumentos, cuestionatorios, sobre algunos episodios de la palabra de Dios, creo la duda en mi corazón. Y producto de ello, viví una experiencia que marcaría mi vida positivamente, en el conocimiento de Dios.
Estando postrado en mi rinconcito de oración, el diablo puso argumentos y pensamientos de duda, sobre la veracidad de la palabra de Dios, en mi mente, y entro a mi corazón.( Todo esto paso, porque yo quería entender en mi mente natural, lo que solo Dios me puede revelar.)
Y lo que viví en los próximos minutos, fue algo que no se lo deseo a nadie, pero me enseñó, entre otras cosas, conocer como opera el diablo, en la mente de las personas, llevandolas a tal confusión y nivel de duda, que los aparta de Dios.
Cuando permití que los argumentos que el diablo puso en mí mente, entrarán a mi corazón, aún cuando yo estaba postrado orando a Dios, me dije a mi mismo: ¿y ahora, que?, ¿Que, después de esto?. Entonces, ¿Dios, no existe,?, todo es mentira.
No recuerdo, que argumento uso el diablo para perturbarme y alejarme de Dios, pero si recuerdo lo que experimente.
Me encontré, buscando una respuesta que pudiera contrarrestar, los argumentos del maligno, y literalmente, me encontré, buscando hacia adelante, a los costados, y hacia abajo, en mi posición en que me encontraba, de oracion, postrado, pero no halle respuesta. Y entonces me ví, y sentí, que estaba en el mundo, apartado de Dios.
Me dije a mí mismo: ¿que después de esto?, ¿cómo podré buscar de Dios?. Mi mente se nublo,se bloqueo de tal manera, que no había forma de acercarme a Dios. Y realmente ví mi vida apartada de Dios.
Entonces, en ese momento, busque, en el único lugar que no había buscado, y realmente mire hacia arriba, y clame a Dios. " Padre, ten misericordia de mí, no dejes que sea confundido, no permitas que me pierda, ten misericordia de mí." Y fue en ese mismo instante, que, como si se hubiera prendido una luz, en las más profundas tinieblas, Dios trajo a mi corazón, un verso bíblico, que no recuerdo, pero que fue en mi, cómo un rayo que deshizo los argumentos del diablo. Y volvió la vida a mi interior.
Recuerdo que solo lloraba y le daba gracias a Dios, por su amor y misericordia, para con mi vida.
Entendí varias verdades:
Primero: que la palabra de Dios es veraz. Y que aún cuando halla algunos eventos que parecen contradictorios, nada está fuera de su lugar.
Segundo: que, Dios nos enseña y revela su palabra, cuando el quiere, y no cuando yo quiero.
Tercero: que cuando Dios dice algo, ó está haciendo algo, y no lo entendemos, es mejor dejarlo así, en su tiempo, él nos enseñará, no en nuestro tiempo. Porque si tratamos de entender, lo que Dios, no nos revela, terminamos, dando lugar a la duda, en nuestro corazón.(cómo le pasó a Juan el baustista)
Y cuarto: Que la palabra es espíritu, y el que la enseña y revela a nuestro espíritu, es el Espíritu Santo.
Que el Espíritu Santo, no enseña, ni instruye a la mente natural, sino que lo hace a nuestro espíritu.
Amén.
Ps. RodolfoGalvez
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