Venciendo al pecado que mora en mí.

Devocional diario. 
"Venciendo  al pecado que mora en mí "

Referencias bíblicas:
Rom. 7:7-21
1Jn.   1:8-10
1 jn.   2:3-6, 15-17
Gal. 5:16-26

Llegamos a un punto de nuestro andar en el Señor, después de haber vivido la experiencia del nuevo nacimiento, después de haber experimentado el gozo del perdón de nuestros pecados, y de saber que no estamos solos, que Dios está con nosotros, que somos sus hijos, y que tenemos vida eterna en Jesús. Viene el tiempo que empezamos a experimentar la derrota, por darnos cuenta que somos tan débiles para enfrentar los retos que tenemos por delante, frente al pecado, a la tentación y a todo lo que el mundo nos ofrece, que es lo que a nuestra naturaleza carnal, le agrada y satisface. 
Nos enfrentamos a la realidad de darnos cuenta que nuestros cuerpos, y aún nuestra alma, que es el asiento de nuestros deseos, y nuestras emociones, no se sienten satisfechos, si no consumen lo que le agrada.
Y muchas veces, nos desanimamos, porque vemos como ún imposible poder derrotar a los deseos, sentimientos, y emociones que esto produce en nuestras vidas. y muchas veces nos apartamos del camino, y volvemos al mundo. Otras veces, luchamos en nuestras fuerzas y perseveramos pidiendo y clamando la  ayuda del Señor, terminando muchas veces agotados.
Dios en su infinito amor, nos guarda y nos da siempre su ayuda y perdón.
Vivimos en la Gracia, está maravillosa Gracia sobre abundante que hemos recibido y recibimos cada día sobre nuestras vidas, por medio de Jesucristo, nuestro amado Salvador.
Pero sin embargo, aún nos encontramos luchando como el pueblo que vivía bajo la ley, buscando con todo nuestro esfuerzo, combatir al pecado y poder ser agradables delante de nuestro Dios.
Nos agotamos y desmayamos en ese esfuerzo. Y sin querer, estamos cayendo nuevamente en la ley, dejando a un lado la Gracia. Algunas veces, nuestra carne, en apariencia piadosa, trata de hacer la voluntad de Dios,  ( Pero eso, es imposible. La carne jamás podrá agradar a Dios, ni tampoco puede)
Pablo dijo: más gracias doy a Dios, por Jesucristo, Señor nuestro.
¡Sí!, gracias sean dadas a nuestro Señor Jesucristo, porque él preparo un camino nuevo, en el cual, por torpes que seamos, no nos perderíamos, porque Él mismo nos guiaría por su camino de Santidad.
Por ello también dice la escritura: Yo Soy el camino, la Verdad y la Vida.  ¡Amén.!
Luche tanto enfrentando a mi vieja naturaleza; clame tanto a Dios por su ayuda, y el Señor me respondía: "no hagas nada por ti mismo, Yo lo haré" cómo dice en filipenses 1:6 El que empezó en nosotros la buena obra, es el mismo que la perfeccionara.
Leía está palabra y muchas otras, que me revelaban que el mismo Dios nuestro, es el que haría el cambio y la transformación en nosotros, pero no lo entendía, y no sabía exactamente como sería.
Dios siempre me enseñó su verdad, de una menera muy personalizada, y no dude que se me sería revelada su verdad, para dejar de luchar en mis fuerzas frente a esta vieja naturaleza.
Entonces, Dios me mostró su verdad que nos hace libres.
Y e aquí la verdad que nos libra de toda lucha contra el mundo, su sistema y todas las maquinaciones del diablo, y de nuestra vieja naturaleza.
Una vida que permanece unida a Él, una vida que le empieza a conocer, es una vida que andará en los frutos del Espíritu, es una vida que guardara sus mandamientos y es una vida que vivirá en victoria contra el pecado, y contra todo lo que el mundo nos ofrece.
Por años trate de guardar los mandamientos, para poder ser agradable a Él, pero no pude. Cuando entendí que solo tenía que permanecer en Él, y conocerlo, y esto me daría como resultado el guardar su palabra y consecuente victoria contra el pecado, entonces me rendí a Él, y aún lo sigo haciendo.
Todo en la vida es un proceso, por ello, entendí, que no debía desanimarme, cuando en ese proceso, era yo el que intervenía y me soltaba de mi Señor, terminando en una derrota lo que empezaba. 
Mientras más cerca estoy de Él, me doy cuenta, cuan más pecador soy, por ello mi camino es un camino de arrepentimiento continuo.
Es necesario que en cada paso nosotros le permitamos guiar nuestras vidas, así podremos ver su mano poderosa a nuestro favor, guiandonos por su camino de Santidad.
Por ello puedo decir que el mismo Señor me enseñó que permaneciendo en Él, y conociendole, daría como resultado una vida que vive en obediencia a su palabra.
Por ello, Juan escribió, que, el que dice que lo conoce; el que dice que permanece en Él, y no guarda su palabra, el tal es mentiroso.
Porque una vida que lo conoce, una vida que permanece en Él, es una vida que da frutos, una vida que guarda sus mandamientos.
Permanecer en Él, y conocerlo, es el trabajo del Espíritu Santo en nuestras vidas, y todo ello lo obtenemos a través de la Comunión, intimidad y una vida de relación personal con Él.
Esto más la meditación de su palabra y la oración, por el Espíritu, nos dará como resultado, una vida que permanece en Él y que lo conoce.
Tengamos presente, que el Espíritu Santo, no guia al hombre carnal, sino que guia a nuestro hombre interior( nuestro espíritu.)
Amén.
Ps. RodolfoGalvez

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¡Padre, si es posible pase de mí está copa!

Busca la paz y síguela

somos hijos de Dios